El “reality” es original: su finalidad, descubrir al “nuevo imán”, y el premio, entre otras cosas, un viaje a la Meca para el ganador. La noticia está publicada en Bivouac.
Seleccionados entre más de mil candidatos, son diez, jóvenes y más bien guapetes, dice la noticia, y vivirán apartados del mundo durante dos meses y medio bajo el ojo de las cámaras. Es una emisión de tele-realidad casi como las otras. Pero como ya he dicho arriba, con una finalidad diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. La emisión, de una cadena por cable de Malasia, pone a prueba a los pretendientes al título. En un episodio, los diez participantes han realizado las abluciones rituales sobre dos cadáveres, según la tradición musulmana, antes de enterrarlos en el cementerio. En otra, han dado consejos espirituales a mujeres solteras embarazadas.

El jurado es adecuado a las circunstancias, como es natural: tres eruditos islámicos, religiosos tan condescendientes, dice el artículo, que no han eliminado más que a dos candidatos en las cinco primeras semanas.
Pero por lo visto, estos “realitys” no son nuevos en Malasia, aunque este programa, llamado”Imán Muda” (joven imán), que debe durar diez semanas en total, despierta más entusiasmo que las precedentes tentativas, como, dicen, la soporífera “Academia del corán”, donde los candidatos se entrenaban para recitar versos. La cadena por cable que emite “Imán Muda” afirma que es su mayor éxito de audencia. El creador de este programa y director de la cadena, Izelan Bazar, dice que “queremos probar que nuestros jóvenes musulamanes malasios pueden estar al día. Hemos escogido los hombres más inteligantes y los más piadosos, jóvenes que nuestras telespectadoras quieren ahora para marido o para yerno”.
El casting ha sido drástico. Más de mil candidatos han pasado una audición. Tuvieron que recitar oraciones, responder a cuestiones sobre el islam y hacer una prueba de cultura general. Los productores también han realizado encuestas de moralidad para asegurarse de que ninguno tenía un pasado vergonzoso. Entre los diez candidatos finales figuran un empleado de banca, un agricultor, un imán y muchos estudiantes Entre 18 y 27 años, son más bien fotogénicos y llevan tanto el traje como la apariencia tradicional. Se alojaron en el albergue de una mezquita, sin teléfono móvil y sin su familia y amigos. Pasan la mayor parte del tiempo recibiendo enseñanzas islámicas. Las cámaras sólo graban cuando están cumpliendo una tarea que se les ha confiado
La página de Facebook de la emisión tiene 25.ooo fans (No me he molestado en buscarla esta vez). Una de sus seguidoras, enfermera de 25 años, dice “aprendemos nuevas cosas sobre nuestra religión”.
El presidente del jurado, que dirigía las oraciones en la mezquita nacional, parece que está de acuerdo con esa afirmación: “No es como otras emisiones que no tienen ningún valor religioso”, subraya, “nadie grita ni salta. Ofrecemos alimentos espirituales. No buscamos cantantes o modelos”.
Además de la peregrinación a la Meca con los gastos pagados, el premio consiste en un coche, trabajo en una mezquita, una beca para estudiar en Arabia Saudí, un ordenador portátil y 5000 € en metálico.
¿Qué quedará por inventar en los “realitys”?




FUENTE: Bivouac